29 de Abril, 2025 – 11 am
A las diez de la mañana María y yo nos encaminamos al metro, ansiosas de conocer a Paulo Ruiz Muñoz, el primer diseñador peruano al que voy a entrevistar, al primer vocero de un mundo que anhelo descubrir.
La dirección es 35 Rue Blanche, María y yo seguimos a Google Maps, que nos hace bajar por el área de Montmartre, hasta llegar a Artivistas, una galería de arte que se dedica a promover el arte y diseño latinoamericano en la capital francesa.
A nuestra izquierda, vemos a Paulo Ruiz Muñóz, con un saco lila y unos light wash flared jeans, uno de los gemelos de la marca peruana, D.N.I.

—
A: ¿Por qué se mudaron a Francia a los 12 años?
P: Nosotros venimos de un pueblito que se llama Casagrande, una hacienda azucarera a una hora de Trujillo, que estaba muy alejado de todo. De pura casualidad, el esposo de mi mamá, que nos adoptó de pequeños, salió de Perú un poco antes de los años 2000, cuando mucha gente salió del país. Él quiso ir a Francia, comenzó a trabajar ahí unos años, y luego con la Ley de Reagrupación Familiar, pidió que vayamos todos a Francia. Sin conocer nada de la cultura francesa ni el idioma, salimos de Casa Grande a París.
Estudiamos aquí parte del colegio, del liceo, hice el bachiller científico, porque quería ser al comienzo, arquitecto, pero cuando fui al puertas abiertas de la escuela, me sorprendieron más los estudiantes de moda. Así que decidí lanzarme y ver cómo me iba, pero era alejado, pues no conocía mucho de ese mundo. El primer año nos fue bien, segundo año también, y el tercer año salimos con uno de los mejores puestos. Fue un descubrimiento.
A: Felicidades. Te aventaste a lo desconocido.
P: Me gusta aventarme a lo desconocido siempre. Todo creativo se lanza siempre a lo desconocido porque lo conocido ya no tiene interés.
A: ¿Cómo fue el choque cultural cuando te mudaste a Francia? El sentimiento de desarraigo y extrañar a tu familia…
P: Fue bien duro. Felizmente éramos dos de la misma edad, con mi hermano gemelo vivíamos lo mismo, así que no era estar completamente solo. Ese sentimiento de soledad nunca lo he tenido porque siempre he tenido a alguien que me acompañe, aunque no vivimos juntos hoy en día. Siempre nos hemos podido apoyar en ese sentido. Pero fue duro, sí. La cultura francesa es bastante diferente a la nuestra, hay que vivirla para poder comprenderla. De cierto modo lo vivimos, hicimos todo nuestros estudios aquí, y logramos comprender a la gente después de eso. Ya vamos viviendo más tiempo en Francia que en Perú.
A: ¿Dirías que ya te has adaptado a la cultura francesa?
P: Diría que la comprendo. No sé si me he adaptado, pero sé cómo funcionan. Cómo reflexionan, cómo piensan, de cierto modo. Siempre estamos en esa doble cultura.
A: Claro, entiendo. Me ha pasado un poco viviendo en Milán los últimos años. ¿Igual consideras que tu hogar es Perú?
P: Después de cierto punto creo que ya no te haces esa pregunta, sino que eres parte de los dos. No soy completamente francés y nunca lo seré, pero no vivo lo cotidiano de un peruano, así que no puedo pretender eso tampoco. Desde que lanzamos D.N.I hemos estado lo más conectado posible al país, porque la marca habla de esa conexión y esos recuerdos. Esa conexión es importante porque sino estás hablando de cosas soñadas, pero para nosotros era imposible eso, porque estamos hablando de cosas reales.




A: ¿Cuando lanzaron D.N.I, tú y tu hermano?
P: Finales del 2019, casi comienzos del 2020.
A: ¿Estudiaron la misma carrera?
P: La misma carrera pero Roberto tiene una especialización en diseño de planos, patronaje como le dicen aquí. Yo hice diseño textil, pero los dos somos diseñadores de moda.
Tuvimos algunas experiencias antes, tuvimos una marca con un colectivo de diseñadores, y después de eso decidimos lanzar DNI porque sentimos que no había un espacio o una marca que hable o deje ver lo que podría ser una moda masculina latinoamericana o peruana, habían muy pocas marcas y las que veíamos no nos convencían. Tratamos de crear este diálogo entre nuestros recuerdos y lo que podría ser una marca de moda latinoamericana. ¿Qué es lo que contaría? Sin tratar de copiar en lo absoluto lo que se podía hacer aquí en París o otras capitales de la moda. La periferia, es decir, las ciudades fuera de las ciudades centrales dan proyectos interesantes cuando no quieren ser como ellos. Porque contar una historia auténtica siempre será más fuerte.
A: ¿Cómo se siente haber llegado a este punto en el que han sido reconocidos por su marca y pueden continuar su proyecto?
P: Nunca lanzamos este proyecto por reconocimiento, sino porque necesitábamos hacerlo. Al comienzo no teníamos referentes de moda masculina en Perú, que no estaban alineados a lo que queríamos contar. Era lanzar un proyecto que de cierto modo sería un primer granito de arena, para que de ahí hayan otros y comience a crear un terreno interesante. Desde el comienzo hemos comenzado interconectados, porque DNI no es solo una marca, es una plataforma. Hasta el día de hoy hemos trabajado con más de 20 artistas: sean arquitectos, diseñadores textiles, artesanos, de todo en verdad. Tratamos cada vez que hacemos una exposición, de conectar.
La última exposición de arte que hicimos en Madrid hace unos cuantos meses, había dos artistas mujeres que tienen un trabajo muy interesante, más el nuestro. Siempre tratamos de crear ese diálogo y esa conexión, no se trata de aislarse y decir “yo creo en mi marca y trato de irme en mi camino solito”. Como has visto en la vitrina, no está solo DNI, hay dos marcas muy diferentes a DNI, Ana Maria Giulfo, que tienen un universo bastante diferente al nuestro, pero tenemos un bonito diálogo con ella, es más, ya se ha vuelto una amiga cercana. Nosotros siempre creemos en el diálogo, por más que la persona sea lo más diferente a ti, si no hay diálogo nunca vas a avanzar. Y Quispe, por más que haga un trabajo diferente, tiene un trabajo interesante, el diálogo entre nosotros es necesario e importante para tratar de crear una mini industria. Si estamos solos, de repente vamos a avanzar más rápido, pero no vamos a crear una industria.

A: ¿Cuál es tu lugar favorito en Perú?
P: La casa DNI es un proyecto bastante personal, que prácticamente es una obra, pues la casa DNI, es la casa al lado de donde nosotros vivíamos. Esa casa es la casa gemela de donde vivíamos. Es un proyecto a largo plazo, pero me siento muy bien ahí porque me siento en casa. El ADN de DNI está ahí, y de cierto modo el ADN de todo lo que hemos creado desde hace más de 5 años. Desde la primera colección que se llamaba “a ti perú”, hasta la última colección “mi abuelo murió bailando”.
Todas esas historias han ido contando cosas importantes para nosotros y creando un diálogo con otros artistas y con la comunidad ahí. Eso es importante, porque no estamos hablando de una capital, sino de una ciudad aislada del arte, de la moda, pues no hay un punto cultural en Casa Grande, no existe.
A: ¿Cómo respondió la comunidad de Casa Grande a DNI?
P: Les gusta. Por más que sea un proyecto de moda bastante lejano, mucha gente nos dice “que lindo que hayan podido construir algo a través de sus recuerdos de aquí”. No muchas personas crean un universo a través de ciudades olvidadas.
A: Justo eso iba a decir, hay una marginalización de lugares fuera de la capital, y sobre todo en la industria de la moda, la gente se trata de olvidar de eso en vez de rescatarlo.
P: O muestran solo lugares turísticos. Que es interesante obviamente, porque tiene un legado cultural importante para nuestro país. Nuestro país es un país textil, no olvidemos que tenemos una historia textil importante, como pocos países la tienen, y que varios se han olvidado. Poquísimos países tienen una cultura textil como la nuestra. Es importante no olvidarlo, porque esta historia textil está muy relacionada a la indumentaria, por más que no estemos en esas capitales de la moda.
A: Estaba leyendo una entrevista de Cosas a Génaro Rivas, y me pareció muy interesante su punto sobre como siempre se promueve a Perú como un país textil de materia prima, con recursos para la industria, pero se olvida que tenemos el poder creativo de convertirlo en otro valor.
P: Perú está especializado en vender materia prima y no material manufacturado. Estamos vendiendo lo más barato y compramos lo más caro. Con la ropa, estás vendiendo uno de los mejores algodones del mundo pero no estás vendiendo un producto manufacturado que podría valer quince veces más. Pero eso ya es tema de política, las capitales donde hay una grande para la moda se han dado cuenta que la moda cuenta. En París, qué decir. Tiene la bolsa de valores más gigante de la moda, LVMH, Kering, entonces sí, en Perú nos falta ordenarnos. Pero en su desorden Perú nos gusta.

A: Me encantaría ver que a nuestras marcas y artistas, se les dé más valor, de parte de los peruanos, de los jóvenes, no necesariamente internacional. A mi me gustaría que mis amigas conozcan estas marcas, que nos emocione ver sus nuevas colecciones y tener prendas de estas marcas.
P: De más en más, vemos que hay un público local, que está entusiasmado de tener marcas locales. Nosotros creemos en lo superlocal. Al fin y al cabo, el lujo o lo que se le puede llamar moda, tiene su gracia en una cierta autenticidad. Una prenda que tenga una historia.
A: ¿Piensas volver a Perú en algún momento?
P: No le tengo miedo a regresar. Estoy con el pie en ambos lados. No estaría en contra de regresar a Perú porque hay espacios interesantes profesionales, hay muchas fallas, y la gente que está ahí ve solo las fallas, pero no el potencial. Cuando estás dentro, necesitas dar ese paso atrás para ver y tener otra perspectiva, para ver que no están tan mal las cosas. Siempre se va a ver el césped más verde en tu vecino. En Perú hay muchas cosas interesantes que están pasando, a veces estoy más sorprendido con lo que veo en Perú que con lo que veo aquí en París. Esas sorpresas son interesantes, es una cuestión de perspectiva.
A: ¿Cuál es el proyecto que más te ha movido este año que has visto en Perú?
P: El proyecto que estamos haciendo con Fabiola, es nuestro primer proyecto en el que agarramos una pieza de arte y la transformamos en una pieza de moda. Solo van a haber 10 ejemplares de esa camisa.
Este proyecto se llama: “¿cabe el arte en una prenda?”. Hicimos con Fabiola la primera temporada, y van a ser varios artistas que vamos a hacer poco a poco, cada 6 meses o 1 año, llamaremos a un artista para escoger una obra, y para hacer una prenda a partir de la obra. Este proyecto me parece muy interesante, porque con DNI hemos ido tratando de desaparecer esa frontera que tiene la moda con el arte, tratar de darles más cercanía.
Y hablando con nuestros amigos sentimos que ya no hay esa frontera tan nítida que había antes, entonces este proyecto me gusta porque hay algo detrás.
A: ¡Qué interesante! Bueno estaremos esperando ver más de este proyecto. Gracias por tu tiempo Paulo.
—
Y así, María y yo nos levantamos, y nos despedimos de Paulo, que nos dejó pensando en el futuro, en las oportunidades, en nuestro país… “¿Seguimos de frente?” dice María. “Sí” respondo yo.


Deja un comentario